Conociendo Otavalo, una ciudad ancestral, en 5 lugares

Otavalo es una ciudad donde la herencia indígena se respira en cada calle. Un lugar dónde la naturaleza nos recuerda, con su imponencia y majestuosidad, lo pequeños que somos, pero los grandes impactos podemos generar con nuestras acciones.

16 de agosto de 2017. Frescos y descansados de nuestra aventura fronteriza en el Puente Rumichaca, Diego y yo estábamos más que listos para explorar Otavalo.

Aquí te dejo los 5 lugares que visitamos de esta ciudad ancestral.


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Parada #1: Plaza de Ponchos

En este viaje fue muy poco lo que habíamos investigado de antemano sobre los lugares que visitaríamos en Otavalo. Así que decidimos iniciar nuestra exploración ecuatoriana por la Plaza de Ponchos.

La Plaza de Ponchos, en mi opinión, es mucho más que el mercado artesanal al aire libre más grande y uno de los más antiguos de Suramérica.

En este lugar, artesanos con ascendencia indígena mantienen vivas las costumbres de su pueblo con los tejidos de chompas, tapices y ponchos elaborados a mano en lana o algodón, o la fabricación de instrumentos típicos como las flautas de pan o charangos en madera.

Hay una fraternidad entre las comunidades y familias que venden sus productos en la Plaza. Mientras unos consiguen los materiales, otros elaboran los productos y otros los venden. Todos los que participan se benefician de esta actividad comercial. De eso no cabe duda.

Por otra parte, caminando por los caminos de la Plaza me di cuenta que muchos diseños son estampados, siendo calcas de otros. Sin embargo, no le quita su valor ni su belleza.

Colores, textiles, pinturas, música, el bullicio del comercio, ese olor a comida y las mujeres con su vestimenta tradicional completan el cuadro. ¡El viaje es real!

Un pasito por la Oficina de Turismo que encontramos casualmente en una de las esquinas de la Plaza, y ya teníamos establecida la segunda parada.

Parada #2: Parque Simón Bolivar

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Paso tras paso llegamos al Parque Simón Bolivar. Como casi todos los pueblos suramericanos, en la plaza central se reúnen los grandes poderes de la administración: Iglesia y ayuntamiento en este caso. Pero algo es diferente en este parque… Ecuador lo ha logrado una vez más.

A pesar de estar nombrado en honor al Libertador, en el centro se alza un enorme busto del Inca Ruminawi, «la personificación de los símbolos y valores de la patria» según está escrito en la leyenda.

En Otavalo, la herencia Quichua está presente en los rostros de cada habitante, en su forma de actuar y hablar, en la forma de vestir de las mujeres con largas trenzas, blusas blancas bordadas, faldas que llegan hasta los pies y collares dorados.

Asimismo, el paso del tiempo y la «modernidad» se deja ver en la vestimenta de los hombres: camisetas y jeans.

Un par de horas de caminata por la ciudad y estábamos listos para un poco de aventura.

Parada #3: Árbol Milenario El Lechero

Cada pasito que nos sacara de una ruta cementada era un motivo de éxito. Fue así como por primera vez en el viaje nos cargamos las mochilas grandes (las de 13 Kg) y conseguimos llegar al Árbol Milenario El Lechero.

Este árbol, sagrado para los antiguos Quichuas, está ubicado solitario en la parte más alta de la colina Pucará de Rey Loma.

En estos tiempos, servía de mirador militar y, posteriormente, se le asoció un significado sagrado, pues desde este punto, se puede observar la laguna San Pablo, el volcán Imbabura y la ciudad de Otavalo.

El lugar y momento no podían ser más tranquilos. Solo unas pocas casas alrededor, con sus cultivos y pastizales de distintas tonalidades de verde, al fondo la laguna y las montañas nos dieron excelentes postales, y un recuerdo que aun hoy me llena de quietud e inmensidad.

Parada #4: Parque Refugio El Cóndor

Sabíamos que muy cerca de allí estaba el Parque El Cóndor, un santuario para las aves rescatadas del tráfico de especies o la caza ilegal que, por limitaciones físicas, aún no pueden regresar a su hábitat natural.

Esta caminata supuso nuestro primer reto de orientación y fortaleza. En retrospectiva veo que el camino era bastante corto y fácil, pero en ese entonces, cada paso era un aleteo de esa libertad que tantas noches soñé vivir.

Con las mochilas, sin tener certeza de donde estábamos, y en realidad, frente a semejante paisaje inmenso e imponente, me sentí en plenitud.

Llegamos al refugio, nos guardaron las mochilas y recorrimos el santuario leyendo sobre las aves rescatadas mientras deseábamos una mejor suerte para ellas.

Águilas, arpías, halcones, búhos, e incluso cóndores son cuidadas en el santuario.

Sin embargo, no puedo evitar sentir ese sinsabor de saber que ellas no deberían estar ahí, encerradas en esas jaulas, y que por mano del hombre, difícilmente lograrán volver a su hogar natural. ¿Qué es un ave que no puede volar?

Como cosa aparte, y que me hizo cuestionar el proceso de rehabilitación, es que el Parque ofrece una exhibición de vuelo. ¿Es acaso un montaje lo del centro de recuperación? Nunca escuché no fuera otra cosa más que un santuario, pero repito, me dejó un sinsabor.

Parada #5: Cascada de Peguche

Una caminata sin brújula nos llevó a perdernos en nuestro camino del Refugio a la Cascada de Peguche.

Intentando seguir el camino de tierra que nos habían indicado nos aventuramos en la montaña y por medio del bosque en busca de ese lugar que sería nuestro hospedaje esa noche.

Sin embargo, fue más fácil planearlo que hacerlo. Con solo un yogurt de desayuno, ninguna señal de orientación y la caída de la noche persiguiéndonos, nos perdimos por varias horas.

Finalmente, por un asunto divino, encontramos el camino correcto (más bien porque encontramos un rastro de basura), y gracias a la hospitalidad ecuatoriana que nos salvó la vida más de una vez en el viaje, dormimos con la barriguita llena y el corazón contento al lado de la Cascada de Peguche.

Este es un lugar sagrado previo al Inti Raymi, donde los lugareños se purifican tomando un baño en sus aguas para luego realizar sus bailes de honor al Sol.

Otavalo nos llenó de su energía ancestral en cada paso que dimos.

Si planeas visitar Ecuador, no te puedes ir sin haber pasado por la ciudad artesana, hogar de los otavaleños y lugar perfecto para la instrospección.


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Autora del blog de viajes Relatos del Movimiento. Apasionada por las batucadas, la comida y las buenas historias. Sígueme en mi instagram @tatiana.foru

1 comentario

  1. YAneth Rubiano
    junio 10, 2019

    Felicitaciones ir tú gran capacidad de hacer que con tus narraciones podamos vivir sentimientos y emociones grandiosas. Te quiero.

    Responder

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