TRUJILLO: HUACAS DE DÍA Y PASAJES DE NOCHE | Parte 2

Huacas y Pasajes en Trujillo. Parte 2

29 de agosto de 2017.  Estábamos conociendo una ciudad que nos enseñaba su historia en cada paso que dábamos. Trujillo es el reflejo vivo de lo que Perú es hoy en día: un pueblo trabajador, orgulloso de su herencia y su pasado. ¿Qué nos depararán las siguientes paradas de nuestro recorrido por las huacas trujillanas?


Este capítulo es la segunda parte de nuestra aventura en Trujillo. Lee el relato anterior. Trujillo: entre huacas y pasajes, Parte 1.


¿Ya leíste la primera parte del relato? Genial, continuamos.

Habíamos salido de las Huacas del Sol y de la Luna más que ansiosos de continuar el viaje por la historia. Sin embargo, teníamos programada una pausa para almorzar.

Breve parada para almorzar

Por casualidades del viaje, un par de chicas con las que estábamos compartiendo la van se nos acercaron para ayudarnos con las fotografías que estábamos haciendo de la Huaca de la Luna.

Al notar nuestro acento particular, nos preguntaron de dónde éramos y qué hacíamos allí. Respondimos que eramos viajeros colombianos explorando la riqueza suramericana y, a su vez, ellas nos dijeron que eran hermanas radicadas en Lima que siempre quisieron conocer las huacas.

En el camino que nos llevó de regreso a la ciudad, hablamos de las diferencias y, sobre todo, las similitudes de nuestros países. Al final de la ruta, amablemente nos invitaron a almorzar en el mercado central. 

Una vez con el apetito saciado gracias al saltado peruano que probamos esa vez, la travesía continuó junto a nuestras nuevas amigas.

Chan Chan y los Chimú

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El recorrido siguió hacia la ciudadela Chan Chan. Vestigio del paso de la cultura Chimú por el valle del río Moche, Chan Chan es una auténtica obra de arquitectura e ingeniería precolombina y la ciudad de adobe más grande de América.

Se dice que algunos edificios del complejo servían con propósitos administrativos, mientras otros cumplían funciones ceremoniales. Estás diferencias se pueden notar por la diferencia en la decoración de algunas murallas o la orientación de la construcción.

Asimismo, los historiadores y arqueólogos comentan que la estratificación en la cultura Chimú estaba bastante marcada. Los campesinos no podían ir a las partes más cómodas y mejor ornamentadas de la ciudadela, que estaban reservadas para el uso y disfrute de los grandes dirigentes. En definitiva, la desigualdad social siempre ha estado presente en América Latina.

Huanchaco y el mar frío

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La última parada del recorrido fue en el bello balneario de Huanchaco, dónde un atardecer de tonos azulados y amarillos despedía el día mientras las estrellas nos daban la bienvenida a una nueva aventura.


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Pero antes de caer la noche, tuvimos tiempo para disfrutar el momento. Si girábamos nuestras cabezas a la derecha veríamos un pintoresco hostal playero que ofrecía clases de surf, si mirábamos al centro veíamos el gran muelle, si veíamos a la izquierda encontrábamos los caballitos de totora reposando cansados luego de un largo día de uso.

Aunque me hubiera gustado quedarme al menos una noche aquí, teníamos que regresar a Trujillo para recoger nuestras mochilas.

Acampando en el centro histórico de Trujillo

La noche de ese mágico y largo día nos recibió buscando hostal para pasar la noche. Por fortuna, nuestra pinta viajera -pues ya habíamos recuperado las mochilas- nos ayudó a encontrar un buen hombre que nos pasó el dato de un hostal que quedaba a pocas calles de la gran catedral.

En efecto, luego de revisar pocas opciones fuimos hasta el hostal y vaya sorpresa cuando vimos que podíamos colocar la carpa en la terraza, dónde teníamos unas increíbles vistas del centro histórico.

Armamos nuestro hogar en pocos instantes y salimos a recorrer la ciudad con la poca batería que nos quedaba. Entre una noche estrellada que hacía ver los edificios coloniales más bellos que de día, comenzamos la exploración de los pasajes del centro histórico de Trujillo.


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Los pasajes trujillanos bajo la luz de las estrellas

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Los caminos del centro histórico exhiben orgullosos sus edificios de arquitectura colonial y republicana. Sin embargo, con el oscuro manto de la noche y el alumbrado de la ciudad, los pasajes toman un color distinto.

Comenzamos a caminar y percibíamos cada detalle de cada edificio. Encontramos músicos que engalanaban la noche, artistas pintando en vivo, esculturas humanas manteniendo una quietud solo perturbada con el sonido de las monedas cayendo en sus sombreros… Trujillo nos mostró la otra cara de la moneda.

No obstante, mientras más nos alejábamos de la Plaza de Armas, las calles se tornaban más solitarias.

Una plaza en Trujillo, Perú.

Caminamos sin rumbo, dejándonos llevar por nuestros impulsos. Así fue como terminamos en una plaza donde vimos una concentración inusual de personas. Curiosos por ver qué estaba ocurriendo, terminamos entremezclados en una manifestación de maestros, quienes estaban exigiendo mejores condiciones laborales.

Tomando café en una manifestación en Trujillo

Esta manifestación era peculiar. Los participantes estaban reunidos alrededor de grandes ollas con café y pan caliente -que muy amablemente nos ofrecieron- discutiendo sobre los temas de la manifestación, sus causas y posibles soluciones.

Allí nos quedamos un buen rato, escuchándolos debatir sobre las acciones que iban a tomar, hasta que emprendimos el regreso a nuestra carpa, para acabar la noche con una vista privilegiada de la gran Catedral.

Última madrugada en Trujillo

Una tarde en Trujillo, Perú.

Al día siguiente, la aventura en Trujillo había llegado a su fin. Transitamos las calles trujillanas una última vez y, antes de caer la noche, salimos del centro histórico con dirección al terminal de transportes para viajar a nuestro próximo destino: Huaraz.

Hoy en día, tengo el fresco recuerdo de una ciudad que me sorprendió. El contacto frente a frente con la historia reavivó mi interés en la materia. Además, Trujillo nos dejó un par de amigas peruanas que nos mostraron, una vez más, la hermandad del pueblo latinoamericano.


La aventura continúa aquí: Huaraz, paraíso terrenal.


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Autora del blog de viajes Relatos del Movimiento. Apasionada por las batucadas, la comida y las buenas historias. Sígueme en mi instagram @tatiana.foru

2 commentarios

  1. Sandra
    enero 8, 2020

    Hermosa narración de estos sitios, tienes mucho talento para escribir y relatar tus historias de vida a lo largo de los sitios que recorriste. Definitivamente algo para recordar toda tu vida.

    Responder
    1. Tatiana Forero
      enero 21, 2020

      ¡Muchas gracias por leer y comentar, Sandra!
      Espero que estos relatos te inspiren a ti y al mundo a vivir experiencias que alimenten el espíritu 🙂

      Responder

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